lunes, 6 de febrero de 2012

¡Alex en Rouen!


Como ya os comenté, ahora en Febrero nos toca ir a España a realizar exámenes allí. Pues bien uno de mis exámenes es una asignatura que tenemos Alejandro y yo. Como muchas veces, esta vez nos la vamos a preparar juntos.

Llegó el sábado por la tarde, después de un largo viaje, pues lo mejor para venir a Rouen desde Bruselas es Covoiturage, pero ¿cuál es el problema? Que no había, entonces, se tuvo que venir en tren, y hacer varios transbordos.

Estuve todo el día preparando la casa, buscando un colchón, haciendo la compra… todo, para que se sintiese como en casa. A las 7.00p.m estaba en la Gare, esperando a que su tren llegase. Cuando lo vi descender del tren, me dio tanta alegría… no podía creer, que estuviese en Rouen, pero el problema es que venía un poco enfermo, resfriado.

Lo llevé a casa, dejamos las cosas, y para curar ese resfriado nada mejor que una buena tarde/noche de Delirium.

Allí estaban los españoles con más gente, más tarde llegaron unos amigos franceses y poco a poco hicimos un gran grupo y echamos la noche allí. A Alex le gustó el lugar, aunque todos sabemos que no es comparable con el de Bruselas, pero… la verdad, está super bien. Cuando llegamos a casa, y caímos a dormir, estábamos rendidos, él por su viaje y su catarro y yo por todo el “trajín” que había tenido durante el día.


9:30a.m de la mañana: Domingo: se levanta primero Alex mira por la ventana y me dice…¡Mira la cantidad de nieve que hay! Yo estaba… que “se me hacían los ojitos bolas” pues, por mi ventana se veía un paisaje tan bonito, tan espectacular, todo cubierto de nieve, por lo que se podía apreciar, había bastantes centímetros de nieve, yo estaba ansiosa por bajar y tirarme sobre ella, pero Alex era en ese momento la cabeza responsable que me decía “tenemos que estudiar”.

Terminamos de comer, y yo ya moría de ganas por bajar y revolverme entre la nieve, así pues, bajamos y estuvimos con Noel haciendo mini guerras de nieve, ángeles en el suelo, escribiendo sobre la nieve…etc. Queríamos ir al centro, a compartir esos momentos con la gente de allí, pero… no había buses, con lo cual nos quedamos en el monte, disfrutando de maravillosas vistas de la ciudad cubierta de nieve.


A una hora y pico de París la tan esperada nieve, llegó, y compartirla con Alex ha sido aún mejor.

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