domingo, 18 de marzo de 2012

Cracovia: Barrio Judío y Frabrica de Schindler

Amanecíamos con el cielo gris, aunque ya estamos acostumbrados a estos días grises de lluvia y nada de Sol, lo perfecto hubiese sido un día soleado. Se presentaba un día, por tanto, frío y cargado de lugares que visitar.

Lo primero sería reponer fuerzas con un buen desayuno, y digo buen desayuno, porque fue abundante y una vez más barato.

Y ahora sí, tocaba andar por las calles de Cracovia en busca de lugares que descubrir. Primera parada: Barrio Judío: me llamó mucho la atención, por las edificaciones que aunque reconstruidas y a pesar de que hay edificaciones nuevas sigue siendo un barrio gris, cargado de dolor, caminamos atentamente por todas aquellas calles, no queríamos perder detalle de aquel lugar, que tenía su encanto a su manera.

Paramos en una Sinagoga, entramos y visitamos su interior, sorprendente y a la vez curiosa e interesante. Es un lugar donde los creyentes judíos asisten para celebrar las ceremonias religiosas. La sinagoga es el equivalente de la iglesia para los cristianos y su nombre proviene del griego, idioma en el cual significa “lugar de reunión”.

De ahí vistamos una librería, que desde su interior también se podía acceder a otra sinagoga, pero la verdad nosotros queríamos ir a otra que se encontraba cerca de éstas, que nos habían dicho que era la más bonita de este barrio.
En la librería me apoderé de una libretita en la que he decidido escribir todo esto, y pasamos un buen rato, pues nos encontramos con miles de libros que hablaban de la historia de Polonia y del movimiento Nazi.

Cuando salimos y de camino a la citada Sinagoga nos encontramos con un cementerio Judío se encontraba lleno de gente. Nos acercamos a verlo pero sólo por fuera, imponía respeto y decidimos seguir andando hacia nuestro destino.
Llegamos al lugar, estaban celebrando una ceremonia dentro, no sabíamos si nos iban a dejar entrar, pero después de un largo rato esperando en la puerta, no abrieron y entramos, esta Sinagoga era como nos habían dicho, preciosa, y además estábamos anonadados de ver la cantidad de gente que había dentro. Luis y yo nos quedamos en el final de ésta mientras Yessica decidía adentrarse más.

Transcurrido un buen rato, nosotros también nos adelantamos a ver con mejor claridad la Sinagoga, analizábamos cada detalle, los Judíos, protagonistas de la ceremonia, se hallaban cantando cánticos mientras el resto mirábamos impresionados.

Cuando terminó la ceremonia y tras haber tomado algunas fotos al lugar, partimos rumbo a la Fabrica de Schindler debe su nombre a Oskar Schindler éste fue un industrial, hombre de negocios y héroe alemán que salvó a unos 1200 judíos del holocausto nazi, contratándolos en su fábrica de artículos para la Wehrmacht, situada en Cracovia.

Buscando el lugar nos perdimos un par de veces y aunque andamos muchísimo mereció la pena. La historia es increíble y digna de admirar, es por ello que quiero documentarla en esta entrada:
Schindler adquirió a un bajo precio una fábrica en Cracovia, a la que nombró Deutsche Emaillewaren-Fabrik. Esta fábrica, con sus instalaciones intactas, se dedicaba a la confección de ollas y utensilios de cocina en tiempos de paz, pero Schindler adaptó la producción para abastecer a la Wehrmacht con utensilios de campaña. Como la mano de obra germana resultaba cara y además escasa, resolvió negociar con el comandante del campo de trabajo de Plaszow, el Hauptsturmführer SS (capitán) Amon Goeth. Desde este campo se enviaban trenes con judíos seleccionados para los campos de exterminio Auschwitz, Treblinka y Sobibor.

Schindler negoció con Goeth el arrendamiento de mano de obra en judíos aptos para su negocio, seleccionando entre ellos a un contador muy habilidoso llamado Itzhak Stern. Obtuvo inicialmente unos 300 operarios judíos para trabajar allí, con la ayuda de Stern. Los judíos seleccionados trabajaban durante el día en la fábrica y por la noche volvían custodiados por guardias al campo.


A través de esta convivencia diaria se fue dando cuenta Schindler de lo que significaban los relatos de las brutalidades y el destino que los nazis le daban a los judíos bajo el nombre de «reinstalación judía».
Schindler empezó a tomar gradualmente conciencia de que detrás de la explotación sistemática y esclava de los judíos se estaba propiciando una ideología irracional hacia el judío. Su fábrica era una ventana hacia una maquinaria de exterminio masivo debido a la explotación y al trabajo duro por los que pasaban.

Después de la represión del gueto de Cracovia, de la cual Schindler fue testigo, empezó a cambiar su actitud hacia los judíos. Hábilmente negoció con el coronel Goeth judío por judío, pagándole una suma determinada de dinero para que cada uno de ellos fuera empleado en su fábrica. Los judíos eran inscritos en una lista por Stern.

Cuando el negocio de las ollas ya no era satisfactorio con la Wehrmacht, cambió el rumbo a la producción de cápsulas y proyectiles de artillería para poder mantener en pie la fábrica y así ampliar la solicitud de mayor mano de obra, y también proseguir la salvación de judíos desde Plaszow. Schindler dio instrucciones para que una parte de las cápsulas de proyectiles tuvieran defectos de fabricación, en especial las de 88 mm y 75 mm, cuidando de que el sabotaje no resultara evidente.

Al principio puede que se sintiera muy motivado por el dinero (por ejemplo, escondiendo a los ricos inversores judíos), pero luego comenzó a proteger a sus trabajadores sin tener en cuenta el beneficio económico.
Schindler, gracias a su habilidad, pudo proteger a los judíos de su fábrica y salvarlos de morir en los campos de exterminio nazis. A finales de 1944 Schindler pudo salvar a unos 1100 judíos polacos, quedando casi en la bancarrota.

Estuvimos casi 3 ó 4 horas dentro de este museo, cuando salimos fuimos a un centro comercial cerca para almorzar algo y descansar para poder llegar a nuestro hostal.
Dentro de este centro comercial había un supermercado, bueno pues entramos, y nunca, pero nunca había visto tanta variedad de chocolates y vodkas juntos, me quedé alucinada y fue inevitable comprar unas tabletas de chocolate y una botellita de vodka para la noche.

Ya en el hostal, decidimos descansar para reponer fuerzas y salir por la noche, habíamos estado todo el día caminando y aunque nuestro plan era turístico también queríamos descubrir la ciudad de fiesta.

Salimos Luis y yo solos, Yessica se hallaba en un sueño muy profundo cuando salíamos por la
puerta. Nos montamos en un taxi, en el cual el taxista no hablaba inglés, nos aventuramos sin saber exactamente dónde nos bajaría el señor. Nos dejó en una calle, en la cual pudimos preguntar a gente dónde podíamos encontrar un buen lugar para salir.

Dirigiéndonos al lugar de marcha nos encontramos con un relaciones públicas que nos ofreció unos shoots, pero cuando entramos al lugar tampoco era gran cosa, apenas había gente. Preguntando, llegamos a COCO MUSIC CLUB, pues a Luis le sonaba algo de haberlo leído en internet de que era un buen lugar dónde salir de fiesta.

Llegamos y el lugar parecía de gente divina, al cual no nos dejarían entrar, pensamos… pero tras esperar un rato en la puerta el portero amablemente nos abrió la puerta y pasamos, el lugar estaba bastante bien, había gente, ambiente, buena música y todo… estuvimos un rato, pero nos fuimos pronto porque aunque estábamos supera gusto el Jueves nos esperaba una visita que habíamos reservado a Auschwitz y teníamos que estar listos a las 10.30a.m.

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