
Marina, Luis y yo nos aventuramos al maravilloso mundo de
las compras por Londres, visitamos unas cuantas tiendas, pero sin duda en la
que arrasamos al menos Marina y yo fue en PRIMARK, seguro todos la conocéis y
para los que no, os cuento un poco, PRIMARK es una marca que se fundó en 1969,
y comenzó llamándose “Penneis” y se
abrió en Dublín, se trata de una tienda que combina ropa actual, moderna y de
uso diario con el precio asequible en todas sus prendas, complementos,
calzados…etc.
Al menos en la que nosotros estuvimos en Londres, tenía dos
plantas super grandes de extensión en las que es muy fácil perderse, aunque
solo sea por la cantidad de gente que circula por esos pasillos.
Yo personalmente adquirí dos pantalones, tres camisetas,
unos tennis, un cinturón… y alguna que otra cosa más, realmente sólo compré
ropa que me era necesaria, porque lo que suele pasar en esa tienda es que
entras y quieres comprarlo todo, pero esta vez me contuve e hice una compra
excelente.
Más tarde fuimos a TOPSHOP, otra tienda, la cual, yo no
conocía, ahí fue donde Luis perdió la cabeza, y dónde Marina y yo pensábamos
que le había pasado algo, porque no aparecía… (jajaja).
De ahí tomamos un metro y nos fuimos a CAMDEN TOWN, es un
barrio londinense, es famoso por albergar uno de los mercados callejeros más
variados y extravagantes de todo Londres. Los fines de semana no se puede andar
por sus calles, pero esta vez era Lunes y estaba “más tranquilo”.
Almorzamos a las orillas del pequeño riachuelo que pasa por
mitad de CAMDEN y comimos la rica comida que ofrecen en el mercado, mientras
comíamos Luis y yo nos dedicábamos a pensar sobre un una locura que finalmente
cometimos.
Tras almorzar y recibir el rico Sol “medio primaveral”
anduvimos por el mercado horas, mirando tiendas y puestos cargados de la mayor
cantidad de productos que puedas imaginar, a mi personalmente me encanta ese
mercado, todo me gusta y no sé que comprar, esta vez, no adquirí nada, porque
ya había gastado demasiado, pero alimenté mi vista, mientras me prometía que me
tengo que dar el lujo algún día de vivir una temporada en Londres.
Y así paseando por el famoso barrio, fuimos despidiéndonos
de Londres, perdiéndonos entre sus calles para encontrar una para de metro que
nos llevase a Victoria Station y así coger el bus que nos traería de vuelta a
París, una ciudad también encantadora, pero no comprable (para mí) con London.
Diciendo adiós a Inglaterra, fui dándome cuenta de que lo
que más me gusta en esta vida, es viajar y disfrutar de mis amigos, porque no
hay nada mejor, que un buen viaje en una buena compañía y que esta ciudad sin
duda, es la ciudad de mis sueños, donde me gustaría vivir y trabajar en un
futuro a largo plazo.
A una hora y pico de París, Londres es otro estilo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario